En el laburo soy uno de los encargados en la parte informática. Todo lo que sea software “genérico” o actualizaciones generalmente me corresponde, o lo termino haciendo yo. Hace poco tuvimos que cambiar el antivirus por un problema, y como en ese momento tenía muchísimo laburo dejé la tarea sin hacer durante una o dos semanas, en las cuales no se actualizaban las definiciones de virus de las varias máquinas que hay. La protección residente funcaba, pero las cosas no estaban del todo bien.
Durante ese lapso empezó la cuestión. Empezaron a venir nuestros mails rebotados desde nuestro servidor por cuestiones misteriosas. O sea, misteriosas porque yo tengo bastante presente el tema de la seguridad informática (por algo uso GNU/Linux y/o Firefox) y es muy raro que algo grande se me pase por alto. Y misteriosas porque no había razón aparente. Pero cuando empecé a leer esos mismos emails, me di cuenta de que algo no andaba bien.
La cosa parecía venir por nuestra IP, la cual es fija. Dicha IP parecía tener algún tipo de problema, por lo cual pensé que venía de los “dueños” anteriores, que se habían mandado algún tipo de macana. Pero eso no tenía mucho sentido, porque por varios meses las cosas funcaron de diez. Ahondando un poco, resultó haber sido bloqueada por las listas antispam, como Spamhaus y SpamCop. Además, en Spamhaus me informaban que la causa seguramente era un Troyano remitente de alto tráfico de Spam.
“Imposible”. Pero ahí empecé a dudar. Había una o dos PC que no tenían el antivirus que tenían las demás y ni siquiera sabía si estaban actualizadas. Hacía como dos meses que no pasaba el Windows Update (uno siempre tiene que controlar qué carajo quiere instalar) y a algunos les llegaba bastante Spam, y quién sabe si en una de esas abrieron alguno. Es decir, de repente estaba más expuesto que Internet Explorer navegando aleatoriamente por webs de cracks.
Un sábado me puse a cambiar toodos los antivirus de una vez y por todas por uno que no joda -en lo posible- nunca más, instalar un antipsyware y pasar los dos en todas las máquinas. Todo esto para que si había algo, quedara mas triturado que rolinga después de un parcial de análisis matemático. Sorprendentemente, saltaron un par de cosas, pero no parecían ser tan grosas, y finalmente el problema persistió. Aunque con ayuda de mi primo había deslistado la IP de algunos servicios, el bloqueo volvía. Hotmail, un servicio que hasta hoy nos tiene bloqueado (obviamente, ellos tienen su propio sistema), es horriblemente vueltero para pedir un desliste que, al fin y al cabo, se debió a las fallas del software que desarrolló la misma corporación.
Fue ayer lunes cuando los trapitos salieron al sol. En uno de los cientes saltó el hermoso cartelito.
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