Practicidad en situaciones puntuales

No sé que me está pasando últimamente… No sé si es el tiempo que me está carcomiendo la piel, el laburo, o todas las cosas que veo en el porvenir. No sé qué, pero definitivamente a veces tengo muy pocas ganas de escribir en el blog. Temas no me faltan, de hecho tengo en mi humilde borrador .txt varios puntos a tratar, pero nunca logro ponerme a escribir dos palabras para darles sentido.

Por lo pronto, durante la semana pasada tuve vacaciones. Inesperadas, pero vacaciones al fin. Aún con pocas expectativas y preparación de mi parte, creo que fue una de las mejores vacaciones de invierno que tuve. Nieve, off-road (Land Rover) y snowboard… Les dejo nomás dos imágenes para que entiendan lo que quiero decir :)

Snowboard Off Road

Luego de que se hayan deleitado y hasta sentido el frío de la cordillera argentina, paso a detallarles algo que me llamó la atención. Ah, no sin antes comentar que cuando encaramos un paso hacia el límite con Chile, el monolito que pretendía señalar la línea divisoria se encontraba a 900 metros de distancia del punto que marcaba el GPS… para el lado argentino.

La practicidad es una herramienta que muchas veces resulta eficiente. Otras veces, cuando no está, su ausencia es notada. Hay veces en las que es necesario ser práctico, quizás porque no hay necesidad de andar dando tantas vueltas o quizás porque simplemente queda para el orto no serlo.

SkyDrive es un servicio de Microsoft que es digno de probar. Quizá el único, puede ser, pero evidentemente algo bueno tiene. Qué es? Simplemente un espacio personal para alojar archivos en la web, de forma tanto pública como privada, teniendo un espacio de 5GB para hacerlo. Si bien me parecía casi perfecto, hace unos días me di cuenta que no es posible subir archivos con un tamaño mayor a 50MB… Si, tan boludo como suena, pero viniendo de Microsoft no me sorprende en absoluto.

La cuestión es que para poder usar SkyDrive uno necesita tener una identidad en Windows Live, entiéndase una cuenta de email. Como yo en el momento de probarlo había eliminado completamente todas mis posibles cuentas de Hotmail (porque sencillamente como servicio de correo electrónico es una basura comparado con Gmail) tuve que crear una. “En Hotmail? No, la usan 300 millones de pendejos. En MSN? Puede ser, al menos tengo que escribir menor cantidad de caracteres.”

Luego de comprobar que el primer nombre que iba a intentar estaba ocupado (con la consiguiente cólera por ser víctima de un terrible robo de identidad) tuve que idear algo al vuelo. El nombre de la cuenta lo van a ver más adelante, pero la curiosidad es otra. Como más adelante pude recuperar lo que me perteneció desde un principio (el tarado creó la cuenta nada más que para joder), la anterior quedó totalmente demás. Por ende, busqué el mágico botón de cerrar cuenta.

No solamente cerrar una cuenta en Hotmail tiene más pasos que un pan y queso hasta Chubut, sino que además presenta una de las cosas menos prácticas que recuerdo haber visto hasta ahora en lo que es servicios web. Explicárselos sería una tarea bastante difícil de hacer para mí, si de objetividad hablamos, así que opto por mostrarles lo que mis ojos vieron…

Cerrar Hotmail

La cuestión es…

¿¡Para qué carajo voy a querer recordar la contraseña de Hotmail si no quiero saber nada más con la cuenta!?

También tienen que ver con esto:

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