No categorizado 25/06/2008 / 01:15 am
Epic Day
La verdad, tengo tantas cosas para decir que dudo acordármelas todas. Seguramente la mayoría no le va a interesar a nadie, pero ayer martes 24 de Mayo de 2008 no fue un día como cualquier otro. Además, siento ganas de escribir todo esto. Aunque sea para mí.
Ya de por sí tenía que rendir dos parciales. Seguidos. En la UBA. Sinceramente, la primera vez que me pasa. Creo que uno después de otro tuve ya, pero en días distintos. Ayer era arreglármelas como sea para llegar con las cosas. Llegar, llegué. Aunque no del mejor modo. Las materias eran Derecho del Trabajo y la Seguridad Social primero, y Sistemas Contables después.
Para Sistemas había empezado a leer el domingo a la tarde, y terminé a eso de las 21 o 22 del lunes. Ya de por sí pensaba terminar varias horas antes como para tener un espacio para Derecho, pero la carpeta resultó tener bastantes cosas (y, dando el primer parcial en 1/4 del cuatrimestre…) y se me hizo tarde. Para derecho entonces tenía el martes. O sea, ayer. Y empezando de cero. Como quien diría, “ess una locuura”. Pero bueno, era eso o nada. Los días en el laburo me los había pedido (gracias a Dios).
A ver, adivinen. Cuándo terminé de estudiar? El parcial de derecho era a las 19. En casa? No. A las 17:30? No. En el tren? Bueno, casi. Digamos que ahí le pegué una leída furiosa a las 15 o 20 páginas de la carpeta que todavía no había visto. Ajá, o sea, no era que no había estudiado, ni las había leído. Caminé 10 o 15 cuadras hasta la facultad, y llegué al aula 18:40. Pero, entonces… Sí!!! Terminé de estudiar en el aula, a 5 minutos de empezar! No apto para cardíacos tengo escrito en la espalda.
Asombrosamente, escribí. Y escribí bastante puntual sobre lo que me preguntaban. Y escribí bastante. Digamos que ya la sonrisa que se me dibujaba imaginariamente por saber que la estaba zafando olímpicamente era evidente. A veces dejaba de escribir por un rato para asombrarme de que no estaba completamente en el horno. En realidad, a ése parcial iba más que nada a rendir y a que me dieran la fecha del recuperatorio. Hoy te digo, capaz que la promociono.
Encima como tenía el parcial de Sistemas después, me quedé casi hasta las 21 rindiendo. Como evidentemente los últimos estaban entregando (los muy putos seguro después se iban bajo techo calentito) el profesor me mira y dice: “Dale Giovagnoli, que ya tengo los fideos”, a lo que respondí “Cómo sabe que soy yo?”. Y claro, hace referencia a la cédula que le tuve que dejar para poder rendir, que era la única que le quedaba. Levanté las dos manos como diciendo “Okey. Que pelotudo”, pero la sonrisa que puso me ahorró las palabras.
Después, a caminarme media facultad para llegar a la otra aula. Me encuentro con los chicos, que estaban medio tiesos. Yo como ya venía con la sonrisa pegada del aula anterior estaba más flojito, aunque no sin semi-tiritar por el frío que hacía. Y yo por la emoción ni me había vuelto a poner la bufanda.
Entramos. Quilombo de gente, se ve que también estaban terminando de rendir. Yéndose del aula, bah. Me entregan la hoja, miro un poco la parte teórica. Parecía que las preguntas no eran tan evidentes (para mí) como en el primero, me pongo a pensar…
Que buen parcial que hice!!! No sé si mejor que el de Derecho Laboral. Expliqué todos los puntos poniendo casi todo lo que sabía, pero de un modo que respondiera solamente a lo que me estaban preguntando. Expliqué todo lo que hice, bah. Tan bueno me pareció que quiero tener una copia, porque creo que un parcial así no lo voy a volver a hacer en mi vida (y, con este pensamiento seguro que no). Pero increíble, a medida que avanzaba pensaba en todo el transcurso del día. Ni la más remota idea que podía terminar así.
Después de todo, y pensando un poco más en frío ahora, me da cierta cosa haber rendido todo bien -o mejor de lo que pensaba-. Si bien no les di mucha bola a las materias durante la cursada, las tres tuvieron sus cosas buenas.
En fin.
Salud.





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