Economía / Política 04/10/2007 / 06:09 pm
Inflación? No, acá no
La inflación es la suba generalizada y sostenida de precios como mas de uno será capaz de decir, acordándose de memoria lo que dicen los libros. Pero yo la definiría, o completaría la definición con que la inflación es la pérdida del poder adquisitivo de la moneda.
Qué quiere decir esto? Básicamente, que la moneda (moneda no como metal sino como dinero) pierde su valor relativo. Para ponerlo un poco mas claro, que equivale a una cantidad menor de bienes. Para esto, hay que entender que el fin último del dinero es la adquisición de bienes, dado que el papel en sí no tiene valor de uso, como diría Smith. Qué significa? Que el billete, como papel, solamente sirve para prender el fuego. Pero como su valor de cambio es (bastante) mayor a su valor de uso, todos vamos a usar los billetes para cambiarlos por bienes. La moneda en sí no sirve de nada, si no es para adquirir bienes. Esta es una de las funciones del dinero (medio de cambio), y no es para ser menospreciada, dado que descansa en la confianza de que mas adelante servirá para lo mismo que fue usado.
Por eso, en economías inflacionarias y ante una inminente inflación o hiperinflación, la gente se desprende del dinero lo mas rápido que puede, cambiándolo por bienes, que no pierden valor alguno. En un libro de macroeconomía decía “como quien se desprende de una patata caliente” (es cursi, pero sirve para entender).
Una economía con inflación, siempre y cuando ésta no sea previsible (y relativamente baja), es una economía enferma, como decía un profesor. Y supongo que sospecharán que nuestra economía no es demasiado saludable…
Las causas de la inflación son diversas, pero la solución es definitivamente lo más difícil de encontrar. Como nosotros estamos en lo que es una espiral inflacionaria, la solución debe encontrarse desde el sector mas lejano al mercado. Cuál? El Estado. Espiral inflacionaria se refiere a la situación en que primero suben los costos de una empresa, después sube sus precios por cuestiones de benefcios, y después suben los precios de las demás cosas porque pierden poder adquisitivo, debido a lo anterior y así sucesivamente. Esto es solo un ejemplo simplificado. Cuando el Estado no puede contener el problema, la cosa se pone un poco mas seria… Pero como todos sabemos, para poder solucionar un problema, primero hay que asumirlo, reconocer que existe. Sino, no habría nada que solucionar, y las cosas seguirían igual… de mal.
Hace poco Alberto Fernández, nuestro actual Jefe de Gabinete (Seguramente lo hayan visto en CQC, es el amigo de Kirchner de bigotes. Ah, el que es flaco) dijo “En la Argentina no existe inflación” (lunes 24/09 en Radio 10 -AM 710-). Por qué lo dirá? Todos sabemos que la inflación si existe, y si no basta con preguntar a quien va al almacen, verdulería o supermercado. Seguramente el señor citado tiene alguien que le hace las compras por él, dado que parece bastante imprudente decir algo así. Y la mentira es una de las cosas que menos me banco de la gente.
Lo que yo pensaba es… Por qué mentir entonces? Por qué el INDEC nos muestra en sus índices una inflación por debajo de la real, si igualmente son cuestionados por todos los argentinos? Claudio Lozano, Diputado Nacional, dijo en La Nación el miércoles 26/09 “La afirmación de Alberto Fernández revela que el Jefe de Gabinete es un marciano que vive en el planeta de los satisfechos”. La verdad rebalsa. Entonces, por qué?
Lo único que pude pensar, es que los índices oficiales son los que van a quedar en el tiempo, y mostrarse a otros países. Esto será mas importante, a contar también que esos índices resultaban ser falsos, ya sea por manipulación o por errar en las mismas bases para determinarlos (y acá no hay inocentes, no somos vivos los argentinos?), y que la gente tenía total desconfianza en ellos.
Ahora, cuál sería el fin último de reflejar dichos numeritos? (Digamos que son un 0,8%, 1%… Vamos chicos, lo que es la inflación. El tomate subió un 300% en los últimos meses, pero eso no es taan importante). Y, no sé… Reconozco que hasta acá llegué, pero me da bastante preocupación.





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